
Desde que me sale esta sustancia de la punta de los dedos
voy cerrando las puertas a la barbarie
de quien se dice Teseo
y no cree en los minotauros.
A la barbarie de quien se dice Ariadna
y el hilo que ofrece va impregnado de curare,
de quien se dice Fedra
y la traición es su plato diario.
(Los médicos dicen que es sangre por su color y su olor al contacto con el aire.)
Es dulce y atrae como jugo de lúcuma.Lo cierto es que ahora comprendo a la serpiente dE Eurídice
a la ciudad prohibida
a Genghis Kan
y a tantas bárbaras criaturas
que jamás supieron que el amor es esa puerta
que se cierra ni bien abrimos los ojos al destello
que inocentes

habíamos inventado...
mientras nos quitamos una a una
las finas agujas de la punta de los dedos
por donde fluye esta sustancia roja que nos hace cerrar las puertas
a la capa enroscada en el puñal sin cara
que gira hacia nuestra espalda
cuando el bárbaro amor aprieta sus bisagras.
ALICIA BENÍTEZ INÉS.
De la Serie 'El bárbaro amor'.