Un emperador de rodillas


El magno emperador, capaz de sostener su inmenso imperio sobre sus espaldas, cayó de rodillas, los súbitos que lo rodeaban no supieron que pensar, no supieron que hacer, no supieron como actuar.
¿Hincarse a su lado para no estar por encima de él?
¿Postrarse rostro en tierra para estar mas bajo que lo bajo que estaba su Señor? Nunca lo habían visto de rodillas , nunca habian recibido un mandato que dijera como comportarse ante un emperador asi.
¿Rezarían? Sin dudas rezarían porque tampoco antes los habían visto llorar.
Sin órdenes no osaban moverse, permanecieron de pié, esperando inmóviles que su Señor se levantara, que volviera de decirles que hacer. Volviera a darles una orden para poder ser quienes eran: súbditos de un emperador. Gestos de un voluntad imperial.
'A la luz de las cuatro sombras'. Frag del cuento del libro 'Bajo toda la lluvia del mundo' de HUGO MUJICA.

Y el hombre...pobre!





Supongo que habrá sido así:


El humano vió un bosque y de inmediato pensó que el infinito debería existir.



Vió morir a su primer ser querido, e inventó a los ángeles...



Sintió odio, ganas de vengarse, furia y repensó a un dios patriarcal y de barba blanca.


Creyó necesario que sus descendientes aprendieran de su dios patriarcal y de barba blanca e inventó el catecismo.


Sintió culpas y dijo que los castigos serían tremendos...


Sintió deseos y dijo que el espíritu era a la carne como su amada era a sus manos.


¿Para qué se complicó tanto la efímera y miserable existencia?


Si la lanza o la bala, el cuchillo o el infarto, lo harían igualmente vanal, como a cualquier corzuela del bosque donde se tentó, años atras, con el infinito.



Alicia Benítez Inés.-


De la Serie èdita: Tintachina.

La noche

Eternnal:

La noche es un continente de naciones turbulentas...



El regreso por las calles donde el viento frío borra estatuas, zaguanes y pregones



puede ser el paso que te separe



del poema.



Porque: ¿Existe un lugar donde se crían las palabras destinadas a ser escritas?



¿Cómo descubrirlo?



Agudicemos los sentidos...

los caballos libres













Canciones en un viaje a caballo










1





Los caballos nacen para amar secretamente como las madrugadas.





2





Los caballeros viajan con ponchos de cueros de ciervos celestes manchados de sangre.





3





Un dolor como el trino de un pájaro de agua, perdido en la infinitud.





4





El amor de un guerrero cuya lanza tiene el acero del agua.





5





El terror de los paisajes que se hundieron con los tesoros del Diablo.





6





Hay cierta agua de oro en la infinitud:
solo la conocieron Jesucristo y Rimbaud.
7
Conservar siempre una tinaja con esa agua.





Francisco Madariaga. (Corrientes, Argentina)

Francisco Madariaga

Caes en mí como una brusca levedad del clima,
del agua,

de una oblicua y desterrada colina,
castigo delicado de un paisaje solamente hollado por su propia demencia.

Mi desnudez asume así tu cálido cristal y se destina más al fondo del celo con piel sonriente
candente de tu herida.


Adorada mía tapizada de rayos,

con tu colina bajando todas las aguas de la locura.

Niña mía,

con la boca cargada del esplendor del plátano,

alguien, alguien tiene que depender del canto.
*'El riesgo de la verdad' de Francisco Madariaga. (Corrientes, Argentina)

La crueldad de Ifigenia


CORO
¿Te dio Artemisa su leche de piedra,

mujer más fuerte que todos los guerreros?

¡Qué cosa es verte retorcer los brazos en el afán de ahogar a un hombre!

Prefieres la víctima iracunda,
vencida primero y luego abierta, para que Artemisa respire
la exhalación de sus entrañas.


!Oh cosa sagrada y feroz!
Una fuerza que desconoces está anudada en tu entrecejo.

Y con todo, entre temor y antojo,

te amamos como a fiera joven,
y mil veces, señora, vamos a acariciarte,
cuando he aquí que de pronto nace el rayo
por la sobrehaz de tu piel.


¡Oh cabellera híspida que no puedo peinar!

¡Oh frente y nuca broncas de besar!

¡Brazos redondos, piernas ágiles, pies elásticos y perfectos!

¡Vaso precioso de mujer arisca: dinos, dinos al menos
si no puedes ser dulce un solo instante;

dime si al fin podré besarte
las leves puntas de las manos!


Frag de IFIGENIA CRUEL (1) de ALFONSO REYES.